Estrategias e identidades cambiantes en las tierras fronterizas del norte de Etiopía: percepciones del grupo fronterizo de los Irob1

Alexandra Magnólia Dias
Investigadora del ISCTE-IUL, Instituto Universitario de Lisboa

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La frontera entre Eritrea y Etiopía ha ido cambiando de estatus con frecuencia desde el siglo XIX hasta la independencia de Eritrea (Triulzi, 2006:7). Con la creación de  Eritrea como colonia italiana y antes de la incorporación de Etiopía al Imperio Italiano del África oriental, la frontera definida según los tratados coloniales cristalizó en 1936. Aun así, la frontera sufrió sus altibajos durante las décadas de convivencia política. De hecho, el estatus de la frontera cambió de ser una mera marca administrativa interna, a una frontera colonial, a la disolución, a una frontera  interestatal durante la década de la Federación, convirtiéndose en una frontera interna de nuevo, yendo a través de una fase de disputada tierra de nadie durante la guerra civil y, finalmente, logrando un estatus de frontera internacional entre dos estados soberanos. Antes del estallido de las hostilidades en mayo de 1998, la frontera nunca había sido delimitada o demarcada. A nivel práctico, los grupos étnicos situados en ambos lados continuaron con sus negocios diarios habituales independientemente de la línea fronteriza. Para los grupos de las tierras fronterizas, la independencia de Eritrea tenía una importancia secundaria ante la sensación general de seguridad generada por el fin de la guerra civil contra el Derg.
Después de la guerra interestatal entre Eritrea y Etiopía (1998-2000), la frontera antes porosa se transformó en un muro que condujo a su cierre y a la obstaculización de los movimientos establecidos de personas y mercancías a través de la frontera. Los grupos étnicos a caballo entre las fronteras más afectados fueron los del norte de Etiopía, de las regiones de Tigray y Afar.
Este artículo se basa en la investigación empírica original de un grupo dividido, los saho en el lado etíope de la frontera, el grupo étnico conocido como los irob. Este artículo ayudará a entender las estrategias y las identidades cambiantes que el grupo fronterizo adoptó para adaptarse al cierre de una frontera previamente porosa.
La primera parte del artículo caracteriza el grupo fronterizo y los lugares que corresponden al territorio irob tradicional en relación con el proceso de formación del Estado en Etiopía y Eritrea, la trayectoria del Estado y la extensión de sus instituciones en el área rural analizada: el actual woreda Irob2.  La segunda parte evaluará el legado de los conflictos armados: la guerra civil que enfrentó a los movimientos insurgentes, situados en la frontera entre Etiopía y Eritrea, al régimen militar marxista conocido como el Derg y la guerra fronteriza interestatal de 1998-2000 entre Eritrea y Etiopía. El artículo mostrará que los dos conflictos armados dejaron legados diferentes en el área rural e impactaron de manera desigual en la vida diaria de los actores sociales locales. Finalmente, en el contexto de las dos partes anteriores del artículo se analizarán las estrategias del grupo fronterizo y los cambios en cuanto a las identidades desde el cierre de una década de duración de la frontera entre Eritrea y Etiopía (2000 - 2011).

1) La trayectoria del Estado y la extensión de las instituciones estatales en un área rural: el woreda Irob (distrito)

El distrito local conocido actualmente como woreda Irob se encuentra en la región de Tigray, en la zona este, y cuenta con una población de 31.000 habitantes, que representan el 1,3% de la población de Etiopía. La definición de un distrito local con el nombre del grupo étnico mayoritario en esta área, el grupo étnico conocido como los irob, se corresponde al proyecto político de construcción del Estado que el Frente Democrático Revolucionario Popular de Etiopía (Ethiopia People’s Revolutionary Democratic Front, EPRDF) introdujo en el período posterior al 1991 tras el derrocamiento del Derg.
La capital del Estado Regional de Tigray de la República Democrática Federal de Etiopía es Mekele. La Región de Tigray se divide en cuatro zonas administrativas y la capital corresponde a la quinta zona. Las cinco zonas, que se conocen con el nombre de zoba, son las siguientes: Occidental, Oriental, Norte, Sur y la Capital. El woreda Irob se encuentra en la Zona Oriental. La capital de la Zona Oriental se encuentra en Adigrat. Actualmente el woreda Irob tiene 7 “tabias” y 28 “kushets”. Las “tabias” son las siguientes: Alitena, Indalgueda, Agara Lakoma, Ará, Endamosa, Haraza Sabata y Weratle. La  antigua capital del territorio irob tradicional –Alitena– fue sustituida en 1997 por una capital de nueva construcción situada en las proximidades: Dawhan. Pero esto no había sido siempre así. De hecho, el reconocimiento de la tierra de los irob dentro de la estructura administrativa estatal fue una novedad introducida en el contexto del proyecto político de construcción del Estado del EPRDF. Durante el período Imperial (Haile Selassie) Etiopía estaba dividida en 14 provincias:  Tigray era una provincia en aquel momento. Tigray estaba dividida en 8 unidades administrativas denominadas “Awaraja”. Las áreas en las que se sitúa la tierra irob tradicional se encontraban bajo la administración del “awaraja” Agame con Adigrat como capital. Durante el periodo del Derg, Tigray estaba dividida en 11 “awarajas”. Debido a la intensidad de los movimientos insurgentes en Eritrea, en Tigray y en la región de Ogaden en 1987, el Derg creó  5 regiones administrativas autónomas: Eritrea, Tigray, Assab, Dire Dawa y Ogaden (Bureau, 1988: 13-16). Durante este período, debido al aumento de movimientos insurgentes en la misma región de Tigray, su creciente ascendencia y legitimidad, Tigray fue sometida a una administración tripartita: 1) las áreas urbanas situadas a lo largo de la limitada infraestructura de carreteras que se mantuvieron bajo el control del Derg, 2) los pueblos (tabias) y aldeas (kushets) que se encontraban bajo el control del principal movimiento insurgente, el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (Tigray People’s Liberation Front, TPLF) y 3) terra nullis (tierra de nadie), que comprendía áreas periféricas y remotas de acceso muy difícil. Muchas de las localidades de la actual woreda Irob se encontraban bajo la categoría 2 ó 3.
El modelo federal de después de 1991 marca una ruptura significativa con los anteriores proyectos políticos de construcción del Estado y tuvo varias implicaciones para los irob tal y como esta parte del artículo mostrará. La transición de después de 1991 preveía la implementación de un modelo federal de base étnica. Este modelo se basaba en el principio de igualdad entre la diversidad de grupos que componen la formación social de Etiopía. El objetivo del modelo era reflejar el carácter multilingüístico, multiétnico y multiconfesional del Estado de Etiopía. Para vencer la fuerza centrífuga ejercida por la periferia sobre el centro, el modelo federal estaba basado en el principio de devolución de la autonomía a las regiones y distritos locales bajo la bandera de la descentralización.
El modelo federal de base étnica tenía como objetivo reconstruir el Estado de tal manera que reflejara la distribución de las diversas nacionalidades de Etiopía. El Artículo 39 de la nueva Constitución reconocía incluso el derecho de secesión de las naciones, nacionalidades y pueblos de Etiopía. En este sentido, el concepto de nacionalidades en la Constitución de 1994 supone el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado. En la práctica, la Constitución reconoce a cada ciudadano como etíope (identidad nacional) y como identificado con el grupo étnico mayoritario de su región, zona o distrito local - woreda. En este sentido, las nacionalidades deberían ser interpretadas como subnacionalidades como sinónimo de grupos étnicos. Las diferentes unidades administrativas y las fronteras internas entre ellas fueron redefinidas y delimitadas de acuerdo con la distribución de los diferentes grupos étnicos de cada región y las unidades administrativas locales. Sin embargo, en el caso de Etiopía la distribución étnica no está geográficamente consolidada ni es homogénea en cada región. La lógica que subyace a la expansión del Estado desde el siglo XIX, es decir, con el Emperador Menelik II, fue la de la subordinación de los focos de oposición al Estado central a través de la expansión y la incorporación de los grupos periféricos. Esta lógica es reproducida y consolidada por los regímenes posteriores. Sumándose a esta lógica de expansión, los procesos de migración voluntarios y forzados durante los regímenes imperiales, la ocupación italiana (1936-1941) y el régimen militar marxista dieron lugar a la dispersión geográfica de diferentes grupos étnicos (Donham y James, 1986; James et al., 2002; Turton, 2006). Finalmente, los anteriores proyectos políticos de construcción del Estado se articularon en torno al principio de la subordinación de todas las otras fuentes de identidad a la identidad nacional, y el amhárico tuvo preferencia sobre todas las otras lenguas como lingua franca del Estado etíope.
Los irob y su territorio tradicional se han mantenido en la periferia del Estado hasta muy recientemente, tal y como mostrará la siguiente sección del artículo. Para comprender el proceso de extensión de las instituciones y representantes estatales hacia esta zona rural fronteriza son fundamentales tanto la relación entre las trayectorias estatales de Eritrea y Etiopía como el posicionamiento de este grupo étnico vis-à-vis la frontera entre Etiopía y Eritrea. Pero, en primer lugar, la siguiente sección introducirá el mito de los orígenes de los irob, sus fuentes de identificación y el subgrupo de los bukenayto. Este clan es de particular importancia ya que la autora recogió la mayor parte de los datos para el presente artículo a través de la observación participante, entrevistas de grupo y semiestructuradas entre los irob bukenayto durante el trabajo de campo realizado en noviembre de 2010, tal y como se ha mencionado en la sección de introducción.

El mito(s) del origen de los Irob y fuentes de identidad

En el siglo XIX una de las familias irob, la de los Soubagadis, jugó un papel fundamental en la reconfiguración del poder en Tigray y en la historia regional de las rivalidades políticas. Dedjatch Soubagadis (1816-1830) consiguió ganar ascendencia sobre otros posibles candidatos a través de sus habilidades guerreras y su astucia política. Para los irob, como grupo minoritario en Tigray, esto marcó un momento de ascendencia política en una región dominada por el grupo étnico mayoritario: los tigrayanos.
Las fuentes y las narraciones orales contemporáneas difieren en cuanto al origen de los irob. Los irob no se identifican con los otros siete clanes Saho que se convirtieron al Islam. Una línea defiende que son los descendientes de los griegos que llegaron al actual puerto eritreo –Adulis– y de ahí su nombre Irob, que en la pronunciación local se asemeja a la palabra Europa. Otra línea de la tradición oral los relaciona con la palabra Roma. Una última línea relaciona los irob con la palabra que en Saho significa retorno a los orígenes. Quizás no es una coincidencia que el mito de los orígenes relacione los irob con Europa, ya que uno de sus linajes (Irob Bukenayto) se convirtió al catolicismo desde la fundación de una misión lazarista por parte de sacerdotes franceses en la capital tradicional de su patria, en Alitena, circa 1846. Los otros dos linajes, los Irob Adgade y los Irob Hasaballa, permanecen fieles a la tradición cristiana ortodoxa del Estado etíope, y una parte de los Irob Hasaballa se convirtió al Islam (Irob, 2007: 187)3.
La ascendencia política regional de uno de los representantes de las familias irob, tal y como se ha mencionado antes, marcó una afirmación positiva de los miembros de este grupo como actores sociales en el espacio político de Tigray. El padre de Soubagadi tuvo el mérito de reunir los seguidores de las tres familias irob - Bukenayto, Hasaballa y Adgade (Coulbeaux, 1929: 381). La división en tres familias de este subgrupo de los Saho sigue el principio de la descendencia de uno de los tres hermanos y líderes de los clanes mencionados anteriormente.
En términos de organización social y de unidades políticas tradicionales del linaje las tres familias se conocen con el nombre de “Are”, que literalmente significa casa o lugar de residencia según la tradición de descendencia de las autoridades tradicionales de uno de los tres linajes. El líder de cada clan se conoce como “Ona” y es elegido de por vida. Un consejo de cinco ancianos o de otros miembros de reconocido prestigio dentro del grupo es responsable de la decisión final. Esta posición de ‘’Ona’’ se ha mantenido sobre todo en ciertas familias y/o subclanes en una línea de continuidad. El encuentro de los representantes de cada grupo y otras reuniones y ceremonias importantes han tenido lugar tradicionalmente en la antigua capital de los Irob –Alitena4– en un lugar llamado Dalubeta. En otro lugar dentro del territorio tradicional de los irob, en Weratle, este lugar tradicional de reunión se encuentra junto a la clínica bajo un árbol centenario y es conocido como Indharta Daga.
En términos de organización socioeconómica, a diferencia de otros subgrupos saho que tendieron a mantenerse nómadas y dedicados a actividades pastorales trashumantes, los irob son sedentarios y se dedican a la agricultura y a la ganadería.
La lengua saho es una lengua cusítica, como es el caso del somalí, el oromifa, el afar y otras lenguas del cuerno de África (Lewis, 1998: 176). De hecho, su lengua es muy cercana al afar. Sin embargo, mientras el afar sigue el alfabeto latino, el saho sigue el alfabeto ge’ez.
Más recientemente, especialmente desde el reconocimiento internacional de Eritrea como Estado soberano –de manera formal en 1993–, una interesante distinción ha surgido según un informante local:
“En Eritrea, saho hace referencia a las personas y a la lengua. En Etiopía, saho hace referencia a la lengua, no a las personas. ’’5
Para comprender otra fuente de identidad de este grupo y la emergencia y consolidación de una distinción de los saho que permanecieron asociados al Estado etíope, como los irob (Lewis, 1998: 176), la siguiente sección analizará las trayectorias estatales divergentes de los estados de Etiopía y Eritrea.

Los irob en relación a las trayectorias de los estados de Etiopía y Eritrea y a la frontera

Etiopía, con excepción del período de la ocupación italiana (1936-1941), no estuvo bajo dominio colonial como la mayoría de los estados del África subsahariana. Eritrea, por el contrario, se embarcó en una trayectoria divergente de formación del Estado con el inicio del dominio colonial italiano en 1890.
Etiopía y Eritrea formaron parte del Imperio de Abisinia, compartiendo así una historia común, entre otros rasgos6, hasta que Italia colonizó Eritrea (1890-1941). Sin embargo, tal y como Jacquin-Berdal afirma (citando a Halliday y Molyneux, 1981) “ni Eritrea ni Etiopía tal y como están constituidas actualmente no existían en el período precolonial’” (Halliday y Molyneux citado en Jacquin-Berdal, 2002, p. 85). Cuando Etiopía derrotó al ejército invasor italiano en la histórica batalla de Adwa (1896) e Italia se vio obligada a dejar de lado su plan de expansión hacia el sur del río Mereb (el río entre Eritrea y Etiopía), los dos países siguieron trayectorias diferentes. Sin embargo, los grupos al norte y al sur del Mereb, especialmente aquellos situados en la región etíope de Tigray, siguieron cruzando la frontera para casarse entre ellos, visitar a familiares, asistir a bodas y funerales, asistir a ceremonias religiosas, buscar oportunidades de trabajo más allá de la agricultura, comerciar y buscar pastos y agua (Alemseged Abbay, 1997). En resumen, la creación de la colonia italiana no impidió que los grupos que fueron separados por la frontera –que de manera similar a otras ex colonias en África se mantuvo porosa– continuaran con sus vidas diarias junto a sus familiares a través de la frontera. Sin embargo, el período de dominación colonial italiana transformó la sociedad eritrea y contribuyó a la creación de un sentido de diferencia entre grupos dentro de Eritrea en relación con el país vecino del sur.
Entre 1936 y 1941, cuando Italia invadió y ocupó Etiopía, aunque Addis Abeba era la capital del Imperio Italiano en África Oriental, Eritrea continuó siendo el principal centro comercial y económico. De hecho, hacia el 1940, el 54,8% de las empresas industriales del Imperio italiano se encontraban localizadas en Eritrea, mientras que el 30,6% estaban localizadas en las provincias etíopes restantes (‘Shewa, Harar, Amara y Oromo & Sidamo’) y el 14,6% restante se encontraban en la colonia italiana de Somalia. En cuanto a las empresas comerciales, el protagonismo económico de Eritrea en el Imperio Italiano en África Oriental fue una vez más indiscutible: el 56,2% de las empresas se encontraban en Eritrea, con el 30% en el resto de provincias etíopes, y el 13,8% en Somalia.
Como consecuencia de las oportunidades disponibles en la colonia eritrea italiana, durante la mayor parte del siglo XX los campesinos de la vecina Etiopía, principalmente de Tigray, también migraron hacia el norte –a Eritrea y especialmente a la capital, Asmara– cuando necesitaron ingresos adicionales (Young, 1997, p. 72).
Los grupos fronterizos, como los tigrayanos, los kunama, los saho-irob y los saho-afar, tal y como sucedió en otras zonas fronterizas en África, fueron divididos artificialmente por la frontera introducida con la creación de la colonia italiana de Eritrea.
De hecho, tal y como numerosos entrevistados mencionaron reflejando interpretaciones y relatos locales: “Eritrea no existía. Era Etiopía”7.
Con la derrota de Italia durante la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña administró la ex colonia italiana hasta que el futuro de Eritrea se determinó (1941-1952). El destino de Eritrea fue fijado por la resolución de las Naciones Unidas 390 A (V) de 1952 que estableció su estatus de región autónoma dentro de la federación con Etiopía (1952-1962). Sin embargo, el deterioro progresivo de las disposiciones federales y la abrogación final de Etiopía de la federación provocó el desacuerdo y contribuyó a la emergencia de la lucha armada. Etiopía incorporó por la fuerza a Eritrea como su decimocuarta gobernación o provincia.
La guerra por la independencia de Eritrea duró hasta la derrota del régimen del Derg por las fuerzas combinadas del EPLF y el TPLF en 1991. La independencia de Eritrea fue reconocida oficialmente en 1993, a raíz de un referéndum que consagró sus tres décadas de sufrimiento para la autodeterminación. En esta etapa, la independencia de Eritrea no tenía consecuencias para la vida cotidiana de los grupos fronterizos. De hecho, los grupos fronterizos continuaron con sus actividades diarias independientemente de la frontera tal y como había sido el caso en diferentes períodos, como ya se ha mencionado en la sección introductoria.
Como muchos irob que viven en áreas remotas rurales más cercanas a los mercados de Eritrea que de Etiopía explicaron: “Todo el mundo solía ir a Senafe, no a Etiopía. Nuestra ciudad antes de la guerra era Senafe. Nosotros somos agricultores. Enviábamos miel (baska), mantequilla (subay), toros (aurr), vacas (saga), cabras (lahe) y ovejas al mercado de Senafe. En Senafe comprábamos ropa, zapatos, comida y trigo”. Sin embargo, esta situación cambió drásticamente con el estallido de las hostilidades entre Eritrea y Etiopía en 1998. A raíz de la guerra interestatal de 1998-2000, entre Eritrea y Etiopía, la frontera porosa se transformó en un muro que llevó a su cierre y a la obstaculización de los movimientos establecidos de personas y mercancías a través de la frontera.
La próxima sección proporcionará un análisis del legado tanto de la guerra civil como de la guerra interestatal (1998-2000) para numerosos irob que viven en la zona fronteriza.

2) El legado de los conflictos armados en una zona rural fronteriza

Durante el periodo imperial en Etiopía, el territorio tradicional de los irob se mantuvo en la periferia del Estado. El carácter montañoso del territorio y su ubicación topográfica contribuyeron a su aislamiento. De hecho, en una fecha tan tardía como 1969 –todavía durante el régimen imperial– Alitena, la antigua capital del territorio irob, seguía siendo inaccesible por carretera. En ese año se llevaron a cabo los primeros esfuerzos para construir una carretera que uniera el pueblo fronterizo de Zalambessa con Alitena. Esto corresponde a una distancia estimada de 35 kilómetros o un viaje a pie de 5-6 horas.
La mayoría de residentes de esta área están acostumbrados a realizar y calcular sus actividades diarias en términos de distancias a pie y horas, y este es todavía el caso en otras áreas dentro del woreda Irob. El proyecto de construcción de una carretera fue seguido por una iniciativa conjunta de una organización no gubernamental (ONG) internacional, Cáritas-Suiza, y una ONG local, la Acción para el Desarrollo de la Diócesis de Adigrat (Action for the Development of Adigrat Diocese, ADDA) de construir una presa cerca de la ubicación de la actual capital del woreda, Dawhan. El proyecto de construcción de la presa Assabol se inició en la década de los 70 después de la internacionalmente conocida hambruna durante la sequía del 1973-75. La sequía combinada con la pobreza, la dificultad de acceso a muchas áreas de Tigray y la situación política contribuyeron a esta hambruna a gran escala. Durante el período del Derg, y con la creciente presencia de los movimientos insurgentes en esta área, el proyecto de la presa de Assabol se vio interrumpido. La presa fue inaugurada oficialmente sólo el 12 de octubre de 2008 (ADDA, 2009). Las dificultades para construir carreteras y para completar dicho proyecto confirman aún más el estatus periférico de la zona.
El primer movimiento insurgente que surgió en el territorio tradicional de los irob recibió el nombre de una de sus montañas: Assimba. El movimiento se creó alrededor del año 1974 –en 1967, según el calendario etíope8– y movilizó el apoyo de varios grupos de Etiopía. El movimiento también movilizó simpatizantes entre los irob y su líder Tesfay Debressae  se identificó con los irob.
El movimiento evolucionó hasta convertirse en el Partido Popular de Etiopía (Ethiopia People’s Party), y su base se encontraba en otro lugar remoto muy conocido del territorio tradicional de los irob: Gamada. Incluso el TPLF utilizó el territorio tradicional de los irob como base de retaguardia y sus combatientes se basaron en varios lugares remotos, principalmente cerca de Weratle, y en una conocida montaña en el territorio tradicional Irob: Dambakoma. Sin embargo, durante el período de guerra civil, caracterizado por la oposición armada de movimientos insurgentes contra el régimen del Derg, el territorio tradicional irob, debido a su posición periférica en un área fronteriza remota, no fue el escenario principal del conflicto armado. Los movimientos insurgentes aprovecharon la lejanía y la situación periférica de esta zona para descansar, reencontrarse, escapar, moverse libremente, organizar y preparar sus operaciones de combate contra el Derg. Este contexto destaca aún más el aislamiento del territorio tradicional irob en relación a las instituciones y los agentes del Estado.
El régimen militar socialista del Derg lanzó la primera campaña para enseñar la lengua saho en el contexto de la campaña nacional que llegó a ser conocida como zemacha. La Campaña de Trabajo Nacional (National Working Campaign, zemacha) formaba parte de la política nacional del Derg de promover la alfabetización. Ésta preveía la distribución de estudiantes universitarios por todo el país, y particularmente en zonas rurales, en un régimen de un año de voluntariado para contribuir a la “campaña contra el analfabetismo generalizado” y para promover la enseñanza en las lenguas locales. El primer manual escrito con el objetivo de enseñar saho, que fue escrito en escritura ge’ez, fecha de este periodo9. Sin embargo, durante el período del Derg la presencia de instituciones o agentes estatales se mantuvo al mínimo y sus visitas a la zona fueron esporádicas. A todos los efectos esta área fronteriza mantuvo su situación periférica en relación al Estado.
El estallido de las hostilidades entre Eritrea y Etiopía en 1998 y el enfrentamiento armado entre los combatientes de la Fuerza de Defensa de Eritrea (Eritrean Defence Force, EDF) y la Fuerza de Defensa Nacional de Etiopía (Ethiopian National Defence Force, ENDF) marcó una ruptura significativa con respecto a períodos anteriores. De un día para otro, el territorio tradicional de los irob se convirtió en escenario del conflicto armado y se encontró bajo la ocupación efectiva, y en algunas áreas más cercanas a la frontera, como Weratle, la EDF se quedó hasta el final de las hostilidades (2000).

3) Estrategias e identidades cambiantes de un grupo fronterizo en un contexto posconflicto (2000-2011)

Los líderes de ambos países continuaron con las negociaciones mientras luchaban. Lo que se había iniciado como una disputa fronteriza de importancia menor en una zona fronteriza, Badme, se intensificó más allá de cualquier expectativa, provocando unas 100.000 víctimas mortales estimadas (Steves, 2003). El análisis de las causas de la guerra ha dado lugar a interpretaciones divergentes, algunas de ellas poniendo el énfasis en la dimensión política y en la disputa entre los dirigentes de ambos países (Tekeste Negash & Tronvoll, 2000; Abbink, 1998) y otros enfatizando el argumento de que el territorio era la espina central de la discordia (Dias, 2008; Jacquin-Berdala & Plaut, 2005). De hecho, con la independencia de Eritrea, Etiopía se convirtió en un país sin salida al mar. El puerto eritreo de Assab continuó siendo fundamental para todos los movimientos de importación y exportación desde y hacia Etiopía.
Según versiones locales, cuando las hostilidades comenzaron los residentes irob se vieron sorprendidos y muchos de ellos tomaron las armas para obstaculizar el avance de la EDF en territorio tradicional irob. Por primera vez, el territorio tradicional irob era el escenario de un conflicto armado. Las trincheras excavadas en el terreno montañoso se mantienen como marca física de la guerra en la frontera durante 2,5 años. En el momento de la primera ofensiva eritrea, la EDF tenía ventaja. De hecho, el servicio militar continuo y obligatorio en Eritrea significaba que el régimen EPLF/Frente Popular para la Democracia y la Justicia (People’s Front for Democracy and Justice, PFDJ) podía contar con al menos 150.000 nuevos reclutas, entrenados, equipados y listos para su despliegue, mientras que Etiopía necesitaba reclutar y entrenar nuevos contingentes de tropas10.  La ofensiva final de Etiopía lanzada el 12 de mayo de 2000 permitió al EPRDF reivindicar una victoria indiscutible en el campo de batalla.
Durante las hostilidades los residentes del woreda Irob así como otros grupos de las zonas fronterizas buscaron refugio independientemente de la frontera. A medida que la intensidad de la lucha aumentaba empezaron a temer represalias de la EDF y buscar vías alternativas para volver a Etiopía (Dias, 2008; Behailu Abebe, 2004).
A medida que la EDF se vio obligada a retirarse de numerosas localidades situadas en el interior del territorio eritreo en la celebración del 7º aniversario de la independencia de Eritrea (24 de mayo de 2000), el Gobierno eritreo anunció que sus tropas se habían retirado de todas las zonas fronterizas en disputa que habían sido ocupadas después del incidente del 6 de mayo en Badme. El acuerdo de alto el fuego se firmó el 18 de junio de 2000. El acuerdo de paz se firmó finalmente en Argel el 12 de diciembre de 2000.
En el marco del acuerdo de paz de Argel, las partes acordaron la creación de una Misión de las Naciones Unidas para Eritrea y Etiopía (UNMEE) que tendría como mandato supervisar la implementación del acuerdo de paz y de la Zona de Seguridad Temporal (Temporary Security Zone, TSZ). La TSZ era una zona de amortiguación a lo largo de los 1.000 kilómetros de frontera, con un ancho de 25 kilómetros situado mayoritariamente en territorio eritreo. Las partes también acordaron la creación de dos comisiones independientes. La primera, la Comisión de la Frontera Eritrea-Etiopía (Eritrea-Ethiopia Border Commission, EEBC), tenía total independencia y autonomía para decidir sobre la delimitación de la frontera en base a los tratados coloniales de 1900, 1902 y 1908. La segunda, la Comisión de Reclamaciones Eritrea-Etiopía (Eritrea-Ethiopia Claims Commission), debía decidir sobre las reclamaciones de indemnización de ambas partes.
Inicialmente, la línea de buena voluntad, que fue aceptada incondicionalmente por parte de Eritrea, dejó la tierra irob en la TSZ. El fracaso de Etiopía para proporcionar un mapa de la frontera con coordenadas precisas llevó a la UNMEE a incluir grandes extensiones de territorio que habían sido previamente administradas por Etiopía, dentro de la Zona de Seguridad Temporal. Después de darse cuenta de esta inexactitud, Etiopía se quejó e instó a la UNMEE a trazar de nuevo la línea, situándola más al norte. Más tarde la UNMEE fue capaz de proporcionar un mapa operativo que ya incluía la tierra irob dentro de la jurisdicción territorial de Etiopía. Los actores locales protestaron la decisión de la EEBC de reconocer la jurisdicción eritrea sobre lugares en Indalgueda que son considerados territorio irob tradicional. En este sentido, el papel de un actor no estatal transnacional, los representantes locales de la Iglesia católica, desempeñó un papel fundamental en cuanto a la mediación entre la UNMEE, los representantes locales del Estado y el grupo local.
Este nuevo trazado de la línea de acuerdo con las coordenadas posteriores de Etiopía llevó a Eritrea a protestar y reclamar que Etiopía no se había retirado del “territorio ocupado”. Con el tiempo, este malentendido levantó sospechas por parte de Eritrea en relación a la imparcialidad de la UNMEE en cuanto a las relaciones con los dos estados. Finalmente, la TSF fue oficialmente declarada a mediados de abril de 2001.
La creación de la Comisión de la Frontera independiente para decidir en cuanto a la delimitación y la demarcación de la frontera (EEBC) se estableció en la premisa de que la decisión final sobre las áreas fronterizas en disputa sería definitiva y vinculante. La EEBC anunció finalmente su decisión el 13 de abril de 2002. Tras la euforia inicial y las proclamas de victoria irrefutable por parte de ambas partes, las ambigüedades contribuyeron a un aumento de la desconfianza y la animosidad entre las partes. El problema clave fue la ambigüedad con la que se trató la adjudicación de Badme. La EEBC sólo mencionó Badme dos veces y ambas partes manipularon esta ambigüedad inicial para afirmar que la ciudad les había sido otorgada. Badme es el lugar donde se había producido el incidente que desencadenó la crisis. Finalmente, la polémica situación en torno a Badme tuvo repercusiones sobre áreas extensas donde se podría haber llegado a un acuerdo y que representaban una oportunidad de incremento de los factores favorables a un acercamiento entre las partes. Esta resistencia inicial llevó a ambas partes a presentar sus propias observaciones y evidencias para protestar la decisión de la EEBC de abril de 2002. Tras la revisión de las demandas presentadas por las partes, la EEBC anunció el 21 de marzo de 2003 la decisión definitiva y vinculante de reconocer la soberanía legítima de Eritrea sobre Badme basándose en el tratado colonial y especialmente sobre la base de la línea jurídica que cristalizó en 1935, antes de la invasión y la ocupación por la fuerza de Etiopía por parte de Italia.
Debido a los problemas entre la UNMEE y el Gobierno eritreo, el personal civil y militar de la UNMEE abandonó Eritrea en enero de 2008 y la resolución 1827 del 30 de julio de 2008 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas extinguió formalmente la misión. Como consecuencia, la Zona de Seguridad Temporal desapareció y en el momento de escribir este artículo, la EDF y la ENDF aún mantienen soldados desplegados a lo largo de la frontera internacional. En algunos lugares los soldados se encuentran literalmente cara a cara.
Para los irob, la ocupación del área por parte de la EDF provocó malestar debido a la destrucción y saqueo de las propiedades y la falta de respeto hacia los lugares de práctica religiosa como las iglesias. Una sensación de seguridad se recuperó cuando las tropas eritreas fueron finalmente expulsadas por el Ejército etíope. Sin embargo, las comunidades del sector central todavía se resienten por la militarización persistente de la frontera. La frontera se ha convertido en un área de guarnición y la continua presencia de soldados en la región, transformación causada por la guerra, ha tenido repercusiones sociales importantes para el grupo fronterizo de este sector.
Los movimientos de mercancías y personas han sido formalmente obstaculizados por el cierre de la frontera. Tal y como señaló una persona local entrevistada: “No vamos a Eritrea porque los soldados están allí. Son peligrosos. Si vamos allí somos considerados enemigos’”. Otro añadió: “Si voy a Eritrea me tratan como enemigo. Ellos pueden venir aquí. Si nosotros vamos allí nos tratan como espías.”11  De hecho, el movimiento de personas a través de la frontera no ha sido totalmente restringido. Muchos han tomado la opción arriesgada de cruzar la frontera al amparo de la noche. Desde el año 2000 el número de eritreos que han recibido el estatus de refugiado en Etiopía ha ido en constante aumento. Extraoficialmente, las estimaciones apuntan hacia un total de 20.000 refugiados eritreos en Etiopía.
Para los ciudadanos irob que viven en las zonas fronterizas su actividad diaria se ha vuelto más difícil ya que deben afrontar viajes a pie de entre 5 y 8 horas para ir al mercado de Adigrat, mientras que antes de la guerra tardaban entre 30 minutos y una hora en llegar al mercado eritreo de Senafe.
Además, aquellos que se embarcan en el largo viaje de la migración irregular ya sea hacia Arabia Saudí, Israel o Europa, se han visto obligados a emprender itinerarios mucho más difíciles y caen en manos de redes criminales organizadas en torno a los migrantes irregulares. Mientras que antes del cierre de la frontera habrían cogido barcos desde pequeños puertos eritreos cerca de Adulis, actualmente o bien emprenden el peligroso itinerario a través de Somalilandia y Puntlandia (Somalia) para llegar al puerto de Bosasso o bien van vía Sudán e intentan llegar a Europa o siguen el peligroso viaje a través del desierto del Sinaí para llegar a Israel.
El desarrollo de la región se mantiene rehén de la situación ‘”ni paz, ni guerra’”. Aunque la guerra fronteriza ha contribuido a la extensión de las instituciones y los agentes del Estado hacia las tierras fronterizas, la militarización continua de la frontera y su cierre conducen al aislamiento permanente de diversos lugares dentro del woreda Irob cerca de la frontera.
Al comienzo de la guerra y en el período inmediatamente posterior muchos habrían proclamado que ellos y los eritreos eran la misma gente, incluso repitiendo con sorpresa afirmaciones como la siguiente: ‘”¿Cómo podemos luchar contra nuestros hermanos? ¿Somos el mismo pueblo?”12. Actualmente, la visión de los eritreos como ciudadanos extranjeros está mucho más arraigada y se menciona con frecuencia. El paradero de casi 100 ciudadanos irob sigue siendo desconocido desde que fueron llevados por la fuerza a Eritrea cuando la EDF se retiró del territorio tradicional irob13.

Conclusiones

El proceso de formación del Estado y de la extensión de las instituciones estatales hacia el área periférica se aceleró y consolidó con el conflicto armado entre Eritrea y Etiopía (1998-2000). Sin embargo, la falta de normalización de las relaciones entre los partidos gobernantes en Asmara (Eritrea) y Addis Abeba (Etiopía) compromete el desarrollo de la región y las actividades diarias del grupo de las tierras fronterizas.
El grupo fronterizo sigue siendo rehén de la situación de disputa de la frontera internacional y de la falta de normalización de las relaciones entre ambos ejecutivos.
Con la situación posconflicto la frontera porosa se transformó en un muro invisible.

Notas

1 La autora agradece la beca concedida en el marco del proyecto Identidades y Fronteras en África, subvencionada por la Fundación Portuguesa para la Ciencia y la Tecnología PTDC/AFR/098339/2008, y el apoyo de su investigadora principal, Cristina Rodrigues . El trabajo de campo para este artículo sólo fue posible con su apoyo. La autora llevó a cabo el trabajo de campo en el norte de Etiopía en el woreda Irob entre el 3 y el 25 de noviembre de 2010. La autora agradece sinceramente a todas aquellas personas que con paciencia, generosidad y su cálida acogida compartieron sus conocimientos y sus luchas diarias, siempre haciéndola sentir como en casa durante esta y otras visitas posteriores al woreda Irob. Todas las tergiversaciones o malas interpretaciones son responsabilidad exclusiva de la autora. Este artículo se basa en los resultados previos desarrollados por esta autora en otros dos artículos (Dias, 2008; Dias, 2010).
2 Woreda es la unidad administrativa que corresponde a un distrito local bajo la dispensación del nuevo modelo federal post-1991 en Etiopía. Las unidades administrativas son las siguientes en orden descendente: Región-Zona-Woreda-Tabia-Kushet.
3 La única mezquita que se encuentra en el woreda Irob se construyó recientemente en la nueva capital , Dawhan. Las familias Wuratle que se identifican con el Islam y siguen la religión conviven pacíficamente con aquellas que se identifican con el catolicismo. Sin embargo, el único lugar público de profesión religiosa y de culto es una iglesia católica.
4 Ver mapa 2 para identificar la localización geográfica de Alitena en relación al nuevo woreda capital, Dawhan, a la capital de la Zona Este, Adigrat, y a la ciudad eritrea de Senafe.
5 Entrevista con la autora, woreda Irob. Noviembre de 2010.
6 Aunque las regiones costeras de Eritrea fueron sometidas a numerosas  influencias externas a lo largo de los siglos, las tierras altas de Eritrea estaban estrechamente vinculadas a la etíope Tigray. De hecho, los tigrinya eritreos están étnicamente relacionados con los tigrayanos etíopes. Los líderes del Frente de Liberación Popular de Eritrea (EPLF) y el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF), ostentan  en la actualidad los cargos de jefes de Estado. El presidente de Eritrea Isaias Afewerki y el primer ministro de Etiopía Meles Zenawi, son tigrayanos. Los tigrinya eritreos y los tigrayanos etíopes hablan el mismo idioma –el tigrinya–, profesan la misma fe religiosa –el cristianismo ortodoxo–,  entre otras características. (Jacquin-Berdal, 2002, pp. 82-83). El EPLF y el TPLF son localmente conocidos como shabya y woyane, respectivamente.
7 Entrevista con la autora. Woreda Irob. Noviembre de 2010.
8 El calendario etíope difiere del calendario gregoriano. Uno debe recordar las siguientes diferencias: el calendario tiene un total de 12 meses con 30 días cada uno y un decimotercer mes, conocido como  Pagume, que tiene solamente 5 o 6 días, en el caso de años bisiestos, y va 7-8 años por detrás del calendario gregoriano.
9 El diccionario oficial se publicó finalmente en 2008 en el contexto del proyecto político del EPRDF de promover el aprendizaje en los idiomas locales. En el actual sistema educativo, los estudiantes de primer grado estudian en saho. Después del primer grado y hasta el octavo aprenden en  tigrinya, y entre otras asignaturas estudian saho. Desde el noveno grado hasta la universidad todas las asignaturas se imparten en inglés.
10 Entrevista, Addis Abeba, julio de 2005.
11 Entrevista, woreda Irob, noviembre de 2010.
12 Entrevista, woreda Irob, julio de 2005.
13 Entrevista, woreda Irob, noviembre de 2010.

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